La fascia: un elemento clave hasta ahora subestimado
Para comprender mejor lo que hacemos en MD Fascialtherapy, es esencial entender qué es la fascia. De manera sencilla, podríamos decir que es “la parte blanca de un trozo de carne”, ese tejido que muchas veces ha pasado desapercibido en la anatomía humana.
Durante décadas, la fascia ha sido una de las estructuras más ignoradas en el estudio del cuerpo humano. En las salas de disección, ha sido considerada un tejido secundario, retirado y desechado para poder observar estructuras como los músculos, tendones, huesos, nervios, vasos sanguíneos u órganos. Esta falta de reconocimiento también se ha reflejado en numerosos atlas anatómicos, donde su representación gráfica suele estar ausente, a pesar de ser un elemento esencial.
Sin embargo, lejos de ser un tejido prescindible, la fascia es la matriz que conecta y sustenta todo el cuerpo. Actúa como una estructura de soporte en la que están inmersos otros tejidos, como los músculos, vasos sanguíneos, huesos y órganos internos. Su complejidad y su presencia ubicua han hecho que su estudio sea un desafío pendiente en los avances anatómicos y médicos.
Afortunadamente, en los últimos años, la fascia ha comenzado a recibir mayor atención en áreas como la fisioterapia y la medicina deportiva, cambiando gradualmente la percepción sobre su relevancia. Ahora se reconoce como un tejido conectivo complejo y dinámico, mucho más que un simple componente estructural. Este nuevo enfoque ha abierto nuevas vías de investigación y ha permitido avances en la comprensión y el tratamiento de diversas condiciones relacionadas con la fascia, marcando un cambio significativo en la medicina.
La fascia superficial: un elemento clave en el cuerpo humano
La fascia superficial, situada justo debajo de la piel y siendo la capa más externa de la fascia en el cuerpo humano, presenta características únicas. Es especialmente rica en fibras nerviosas, vasos sanguíneos y tejido adiposo, desempeñando un papel crucial en la sensibilidad de la piel, la regulación del flujo sanguíneo y la termorregulación. Esto se debe a que la piel es, por excelencia, el órgano sensitivo por antonomasia.
Sin embargo, la fascia superficial no actúa de forma aislada. Está directamente vinculada con la fascia profunda, creando una red continua e interconectada que se extiende por todo el cuerpo. Esta conexión implica que cualquier disfunción en una parte específica de la fascia puede afectar otras áreas, impactando directamente en la movilidad y función corporal.
Esta visión integrada de la fascia como una estructura tridimensional y conectada aporta una nueva perspectiva al estudio de la anatomía humana. Comprenderla en su totalidad nos permite analizar cómo interactúan las diferentes partes del cuerpo, influyendo mutuamente en nuestro estado de salud y bienestar.

Fasciopatía
Hablamos de fasciopatía cuando, por alguna causa, se produce una disfunción en el tejido fascial. Esta disfunción puede provocar dolor, tensión, rigidez y una reducción de la movilidad. Sus posibles causas incluyen lesiones traumáticas o por sobrecarga, mala postura, estrés prolongado, alteraciones metabólicas o enfermedades.
Dado que la fascia está presente en todo el cuerpo, la fasciopatía puede manifestarse en cualquier zona, afectando diversas regiones anatómicas según el área comprometida.
Por ejemplo, en el caso de la fasciopatía plantar, nos referimos a una disfunción de la fascia plantar, el tejido fascial situado en la planta del pie. Mientras que en la fasciopatía lumbar, la disfunción afecta a la fascia de la región lumbar.
Investigando la fasciopatía
Nuestra investigación actual se centra en profundizar en la comprensión de la fascia y sus mecanismos fisiopatológicos. En particular, nos hemos enfocado en la fascia superficial, ya que está compuesta por un conjunto de membranas impermeables. Nuestra hipótesis de trabajo plantea que un estasis de agua metabólica en el espacio potencial intermembranoso podría ser un mecanismo patológico, ya que aumentaría su volumen y generaría compresión local. Este fenómeno podría provocar dolor, tensión y limitación de la movilidad, además de contribuir a la aparición de dolor neuropático crónico debido a la irritación nerviosa.
Creemos que cualquier terapia capaz de descomprimir estas membranas, como la Técnica PMS®, podría resolver el estasis y restaurar el equilibrio fascial. Aunque es necesaria más investigación para confirmar estas hipótesis, nuestra fundación está comprometida con avanzar en la comprensión de este tejido frecuentemente subestimado, abriendo nuevas posibilidades terapéuticas.